10 señales que demuestran que ha llegado el momento de viajar.

No nos vamos a engañar.. La verdad es que, para los que nos gusta “estar en ruta”, no existe un momento más propicio que otro para viajar. Y es que para hacer la valija y lanzarse a conocer mundo, cualquier momento es bueno. Asi nacio ParaViajantes.com

Backpacker

Pero también es cierto que cuando estamos en casa sin escapadas o viajes a la vista, esperando que surja la oportunidad de volver a la carretera, hay ciertas señales que te demuestran que ha llegado el momento de viajar. Mira cuales son:

1. Tu correo está repleto de ofertas de vuelos

Cuando no paran de llegar notificaciones y alertas de ofertas de vuelos a tu dirección de correo electrónico, hay que hacer caso a las señales y creer en el destino. ¿Quién puede negar que quizás las energías están confabulando para que partas de nuevo de viaje? Esto es como el dicho “Eu non creo nas meigas, mais habelas, haynas”.

Te están poniendo el próximo destino en bandeja. ¿De verdad vas a mirar hacia otro sitio o dejar de suscribirte a las notificaciones de todos los buscadores de vuelos que existen?

2. Cada vez que abres el armario, tu mochila se resbala del altillo

Y lo mejor es que está bien colocada en el fondo. Pero sin saber ni cómo ni porqué, siempre acaba resbalando y haciéndose ver. A veces sólo ves un asa, pero la conoces como si fuese una extensión de tu cuerpo. ¿Cuántas veces la habrás llevado sobre tus hombros? Imposible llevar la cuenta. ¿Estará queriéndote decir algo?

3. Vayas donde vayas, un mapa acaba saliendo a tu encuentro

Estás en la librería y zas, un globo terráqueo sale a tu encuentro. Estás en la peluquería y mientras echas un ojo a las revistas de moda, no paras de ver reportajes de famosos de viaje. En los escaparates no dejas de ver artículos con estampados de mapas. Todos tus amigos están preparando sus próximas vacaciones. Tu vecino ha puesto en el comedor un inmenso mapa del mundo que ves sin remedio cada vez que abres la ventana. Los mapas de persiguen, vayas donde vayas y mires donde mires.

Mapa y compás

4. Todas las conversaciones en las que participas llevan a un viaje

Si ya antes solías hablar de viajes, ahora cualquier conversación que inicies (sea con quien sea) acaba siendo un monólogo sobre viajes. Por más que lo intentas es un tema al que recurres una y otra vez. Sin saber cómo, una vez que has empezado, eres incapaz de parar, por mucho que veas que la otra persona está bostezando después de 2 horas escuchando anécdotas de tu último viaje al sudeste asiático.

5. Tus amigos te preguntan “¿qué haces aún por aquí?”

Esta es sin duda una señal inequívoca de que ha llegado el momento de volver a colgarte la mochila al hombro cuanto antes y sacar un billete al primer lugar que se te pase por la cabeza. Que tus amigos se asombren de verte a menudo debe hacerte pensar que ya llevas demasiado tiempo en “modo confort”. Saca la tarjeta y compra tu pasaje!!  YAAA!!

 

6. Tus libros de cabecera han pasado a ser libros de viajes

Si hace unos meses en tu mesita de noche tenía cabida cualquier libro de cualquier género, ahora en tu casa únicamente se ven guías de viajes o libros que relatan expediciones imposibles, vueltas al mundo o biografías de grandes descubridores con los que dejas que tu mente viaje a todos los lugares que sueñas visitar algún día.

Guías de viaje

7. La tortilla de papa ha pasado a un segundo plano. Ahora lo tuyo tiene otro sabor.

Si cuando estabas de viaje soñabas con tortillas de papa, una parrillada o comer dulce de leche, ahora esos manjares ya no llaman tu atención. Ni siquiera les encuentras la gracia y cada día sueñas con degustar una moqueca de camaroes en bahia, tomar un coco gelado en la playa, o una salchipapa en la costa colombiana, acompanado de una buena cerveza local y rodeado de nuevos paisajes.

8. Los blogs de viajes han pasado a estar en la lista de tus favoritos

Siempre los habías seguido, pero ahora los conoces a todos y te sabes de memoria los lugares que han visitado y los itinerarios que han seguido. Sabrías describir de memoria cualquiera de los viajes que han hecho, todos y cada uno de ellos. Y es que nunca se sabe qué destino puede estar detrás de la puerta y hay que estar preparado.

9. Has comprobado varias veces la fecha de caducidad de tu pasaporte

En cualquier otro momento esto sería lo último que harías, pero ahora no dejas de sacarlo del cajón para comprobar una y otra vez la fecha de caducidad y las hojas que quedan sin utilizar. Y no paras de mirar esos huecos y rellenarlos en tu imaginación con el sello de ese destino con el que llevas soñando desde hace años.

 

10. Cada vez que un amigo te dice que se va de viaje no te alegras (o la envidia se abre paso a codazos)

Aunque esto realmente no te deja en muy buen lugar, no puedes remediarlo. Cada vez que alguien comenta que se va de viaje (sin importar a dónde ni con quién), un sentimiento de pura envidia se abre paso a través de tu cuerpo. Pero no es envidia de la buena como suele decir la gente. No. Lo tuyo es envidia de la mala, de esa en la que deseas que les cancelen el vuelo y tengan que quedarse en casa.

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